Economía

La brecha del dólar oficial con el dólar real es 160% en la Argentina y 100% en la dictadura comunista de Cuba

96 horas después que un par de posteos en Instagram de Sofía Clerici se revelaran más eficaces para alertar a jueces y fiscales sobre posibles delitos relacionados con el lavado de dinero y operaciones fraudulentas que la multiplicidad de organismos públicos supuestamente a cargo de esa tarea

El Gobierno lanzó una serie de investigaciones para tratar de frenar lo que su errática política cambiaria alentó: importaciones “truchas” para acceder al dólar oficial a precio de liquidación o accesos injustificados (no respaldados por contrapartes verificables) al dólar Bolsa o MEP, un tipo de cambio que surge de operaciones con bonos o acciones que cotizan en pesos o dólares y al que se encargó de “subsidiar” usando hasta US$100 millones por día en reservas del Banco Central (BCRA), ésas que más que le escasean, para abaratarlo.

La concatenación de hechos, que facilita cualquier posible nueva versión de “El Reino del Revés”, la genial creación de la inolvidable María Elena Walsh, revela que el Gobierno se ve ahora acechado por distintas versiones del monstruo que encargó de alimentar repetidamente en los últimos años al fomentar el atraso cambiario y aportar de ese modo también a un sostenimiento o ampliación de la denominada “brecha cambiaria”, que llegó a media semana al 160% cuando “en la Cuba comunista” es del orden del 100%. “La destrucción de la economía y de la moneda es de tal magnitud que en este momento el peronismo superó la inflación de la dictadura de Cuba.”, hizo notar por estos días el economista Ramiro Castiñeira.

La cuestión es que ahora que el final de la administración Fernández se avecina con credibilidad casi nula y siendo además público se que gastó todos los cartuchos que tenía para tratar de reprimirlo, el monstruo tomó una mayor dimensión, lo que lo obliga a esgrimir cada vez más los “garrotes” (multas, allanamientos y suspensiones) tras haber derrochado en los últimos meses tantas “zanahorias” (incentivos de precio para alentar las liquidaciones por el MULC y hasta para generar oferta para el dólar “contado con Liquidación” -CCL-) sin lograr siquiera con eso recomponer mínimamente las reservas del BCRA o evitar nuevos picos de la brecha cambiaria.

La sostenida escalada que ensayaron en las últimas ruedas los precios de los dólares financieros o libres, marcando récords, dejó menos espacio a los funcionarios del equipo económico que jugaban el rol de “policía bueno” y concedió protagonismo a los que siempre hicieron de “policía malo”, coincidieron en describir los representantes empresarios encargados de negociar con estos funcionarios los “aportes” al mercado cambiario oficial en el marco de los beneficios recibidos.

Incluso, admiten, llevó a varios de los que se había caracterizados como “moderados” a perder los estribos y proferir todo tipo de adjetivos descalificativos y hasta veladas amenazas, esta semana, coincidieron en señalar atribulados a La Nación desde dos sectores, tras reclamar anonimato.

En este marco es que reaparecieron los allanamientos a bancos, estudios jurídicos y operadores bursátiles en procura de determinar supuestas operaciones truchas y hasta las amenazas de suspender operatorias, en definitiva controles que deberían ser habituales pero que ahora son profusamente difundidos para tratar de frenar la oleada dolarizadora y, provocar una parálisis que ayude a controlar mejor los precios de los dólares libres.

Hasta medidas para aletargar operaciones, como la extensión, dispuesta hoy por la CNV, de uno a cinco días del plazo de inmovilidad para operar bonos con contrapartida externa para aminorar la fuga de divisas (mientras se aguardan los aportes de exportadores al CCL).

Son todos intentos por tapar el sol otra vez con las manos, coinciden los analistas. “Pueden ser eficaces un por algunos días, pero nada más. Si lo hicieron para ganar tiempo confiando en que los mecanismos ideados para aplacar la brecha harán su aporte en los próximos días, aportará al plan de llegar a las urnas sin devaluar. Si sólo buscaron ‘ganar tiempo’ el efecto se evaporará más temprano que tarde”, explicó un avezado operador cambiario.

Ni más ni menos que derivaciones del nuevo “pico” que alcanzó la brecha o de saberse que el tipo de cambio real multilateral ya está más atrasado que antes de las PASO. Aun con dos semanas de congelamiento por delante, según el tipo de cambio real multilateral del BCRA se encuentra tres puntos por debajo que el valor de comienzos de agosto.

Sin duda el dólar oficial es de los bienes más baratos que hay en la economía argentina, lo que desparrama efectos nocivos.

Ese rezago, en medio de este nivel de brecha, incentiva la subfacturación de exportaciones y resiente la liquidación de las cosechas por un lado, y por el otro tienta a muchas empresas a sobrefacturar importaciones (como las 176 que habrían realizado operaciones por US$400 millones e investiga ahora la Aduana), realizar pagos anticipados de deuda o transacciones comerciales.

Todo para poder acceder a más dólares al cambio oficial, es decir, a precios entre 130 y 150% más bajo que los “de mercado”. Es algo que hace un aporte extra a la grotesca distorsión de precios relativos con que ya opera esta economía.

En este marco, la única apuesta oficial se reduce a transitar las nueve ruedas cambiarias previas a la elección general sin tener que volver a resignarse a validar otra devaluación oficial del peso. “Si caemos en eso, ni aunque le volvamos a echar la culpa al FMI nos van a creer”, confesó resignado en una de estas tantas reuniones destinadas a “persuadir” a los exportadores beneficiados por los dólar soja o Vaca Muerta a que hagan sus aportes al MULC y al mercado secundario para calmar al dólar CCL.

Claro que, del otro lado del mostrador, nadie recibe respuestas cuando le consultan a sus interlocutores oficiales que pasará el lunes siguiente al acto comicial, cuando está previsto sacar del freezer al dólar oficial (congelado en $350 desde hace 52 días). /La Nación

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