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Sigue latente la violencia desatada entre seguidores de Cristina Kirchner y la policía que dirige Larreta en CABA

Luego de un fin de semana donde se produjo un clima de alta tensión, acusaciones cruzadas y violencia en los alrededores del departamento de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, en el barrio porteño de La Recoleta, el alcalde opositor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y su entorno político se prepara para un conflicto con el kirchnerismo que se va a extender en el tiempo.

Aún sin definición, con respecto a un eventual retorno de los vallados, si es que la situación se complica otra vez, la intendencia de la CABA se muestra dispuesta a reforzar la permanencia de la policía local, junto a otras fuerzas, como ocurrió en la noche del domingo con el cuerpo de Infantería Infantería, que se movilizó a las inmediaciones del edificio de las intersecciones de las calles Juncal y Uruguay, cuando se había dispersado la renovada manifestación en apoyo a la senadora. De esta manera, el diálogo con la Casa Rosada vuelve a estar cortado.

“No me va a temblar el pulso para usar la fuerza pública y recuperar la paz social”, afirmó el ministro de Seguridad porteño, Marcelo D´Alessandro, uno de los funcionarios que llegó a un acuerdo con la representación del Gobierno nacional en la noche del sábado, que consistió en el retiro de las vallas a cambio de la no convocatoria a nuevas marchas y no instalarse en el espacio público con otros acampes. “El kirchnerismo quiere, en la calle y por la fuerza, violentar las instituciones. El gobierno porteño va a trabajar para priorizar el orden público y mantener siempre la paz social”, señalaron desde la jefatura de gobierno de la Ciudad.

“No cumplieron, por eso estuvo la policía de calle. Y llegó la infantería cuando ya se había dispersado todo”, dijeron desde la calle Uspallata, y agregaron que “fue una acción organizada, comenzaron con algo que habíamos dicho que no debía pasar. Les dimos un tiempo razonable para que se fueran, si no la Infantería iba a habilitar la circulación del tránsito. Bajó la Infantería, se restableció el tránsito y volvió todo a su normalidad”, contó el titular de Seguridad. De esa manera, es que una brigada de la Policía Porteña se mantiene desde hoy, temprano, a pocas cuadras del domicilio de la expresidenta, a la vez que hay agentes de tránsito en las esquinas adyacentes, que son monitoreadas ante cualquier situación que se aleje del protocolo que ha impartido el equipo de Larreta.

Desde la administración de la Ciudad Autónoma manifestaron que investigarán los insultos que efectivos policiales efectuaron contra Máximo Kirchner, en medio de forcejeos, insultos y empujones, que quedaron registrados en un video que prueban una persecución contra sus dirigentes.

Así como se promete mayor dureza, desde el larretismo cruzaron a la presidenta del partido que fundó Mauricio Macri, Propuesta Republicana (PRO), Patricia Bullrich, quien en declaraciones públicas, criticó el levantamiento de las vallas. “A mi me parece que cuando vos ya tomas una decisión de cercar la casa de la vicepresidenta para cuidar a la vicepresidenta y a los vecinos, la tenés que mantener”, reflexionó. “Si poner las vallas fue un error, las tenés que mantener”, refrendó la titular dirigente macrista, que tiene las mismas ambiciones presidenciales que Larreta, Macri y alguno radicales que integran Juntos por el Cambio, como el gobernador jujeño, Gerardo Morales.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento nacional argentino para FM Concierto 105.5

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