Política

Alberto Fernández negó que su patrimonio se haya triplicado y apuntó contra el «periodismo Gillette»

El presidente Alberto Fernández se refirió, en una carta, a su declaración patrimonial y negó un aumento: "Es efecto de los revalúos dispuestos por CABA".

Hace instantes, el presidente Alberto Fernández publicó una carta en su sitio web en la que hizo un duro señalamiento al periodismo por cómo informaron la declaración patrimonial que informó tanto él como la vicepresidenta Cristina Kirchner, llamando a ciertos medios a utilizar la modalidad «Gillette», práctica bautizada por el periodista Martín Caparrós. En su misiva, también culpó del incremento en su fortuna al « efecto de los revalúos dispuestos por dispuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por la Administración Federal de Impuestos, que han determinado que esos valores crezcan tanto como las autoridades han ordenado«.

Asimismo, el mandatario aseveró: «Nunca me canso de decir que soy, en esencia, un profesional de la clase media«.

Se trata de una aclaración en medio de análisis periodísticos de los patrimonios declarados por el Presidente y su vice, Cristina Kirchner. Es que, según se desprende de los informes oficiales, en el caso de Alberto Fernández, se enriqueció un 107% en el 2021 y CFK un 96% en el mismo período. Estos datos se desprenden de las declaraciones juradas patrimoniales que presentaron ante la Oficina Anticorrupción (OA), en las que aseguran que poseen 17 y 48 millones de pesos, respectivamente.

Ninguno de los funcionarios incorporó bienes en ese año, pero, sí, la titular del Senado aumentó su tenencia de dinero en el banco por $16,6 millones.

¿Cuánto dinero tienen Alberto Fernández y Cristina Kirchner? Foto: Télam

¿Cuánto dinero tienen Alberto Fernández y Cristina Kirchner? Foto: Télam

 

Alberto Fernández calificó este jueves como una «manipulación de la realidad» y rechazó una información periodística que afirma que él y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner triplicaron el monto de sus bienes en el último año, lo cual responde a «intereses políticos y económicos perfectamente identificados».

«He hecho de mi honestidad un valor supremo. Pongo todo mi empeño para que en mi Gobierno la transparencia de la gestión», aseguró el presidente, quien puntualizó que sus bienes «son exactamente los mismos» que tenía cuando accedió a la primera magistratura, y que «nada se incrementó» en su patrimonio en una carta dada a conocer hoy por la Presidencia.

El jefe de Estado aseguró que el aumento del valor de sus bienes constituye «solo el efecto de los revalúos dispuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por la Administración Federal de Impuestos (AFIP), que han determinado que esos valores crezcan tanto como las autoridades han ordenado».

Además, sostuvo que la mención que hace el diario «La Nación» a Cistina Fernández de haber «triplicado su patrimonio» es «absurda» a poco que «se repare en que, en virtud de las inhibiciones de bienes dispuestas en los diversos procesos al que se ha visto sometida en los últimos años, su capacidad de disposición patrimonial ha quedado acotada tan solo al manejo de sus ingresos previsionales».

Alberto Fernández alquiló un piso en Puerto Madero los años anteriores a ser Presidente. (Foto: archivo)

Alberto Fernández alquiló un piso en Puerto Madero los años anteriores a ser Presidente. (Foto: archivo)

Alberto Fernández: la carta completa

En 1998, Tomás Eloy Martínez escribió un formidable Decálogo del Periodista. Diez reglas que, de cumplirse cabalmente, ennoblecerían la labor de quien informa. El séptimo mandamiento de ese decálogo reza que todo periodista debe “evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados”.

Hace dos años atrás, prologando un libro titulado “Periodismo. Instrucciones de uso. Ensayos sobre una profesión en crisis”, Reynaldo Sietecase sostuvo que “en el fragor de la pelea política dejó de ser relevante si lo que se comunica es cierto. Lo que importa es su efecto. Para algunos esa lógica se hizo habitual a la hora de comunicar”.

Esta mañana amanecí y vi que el diario La Nación encabezaba su edición con un título a cuatro columnas que dice textualmente “Se triplicaron en un año los patrimonios de Fernández y de Cristina Kirchner”.

Nunca me canso de decir que soy, en esencia, un profesional de la clase media. He sido criado en una familia en la que el padre era un juez que al tiempo de ser cesanteado en agosto de 1976 por quienes asaltaron el poder de la república, vivía en una casa alquilada en Villa el Parque y poseía un automóvil Cadillac modelo 1949. En el barrio, no era “el hijo de la familia acaudalada”. Era simplemente “el hijo del juez” y ese era mi mayor orgullo.

Crecí, recibí educación pública, me gradué en abogacía, construí una familia, pude comprar una casa en la que maduró mi hijo mayor, me asocie en la compra de una oficina y pude disfrutar de tener siempre un auto estándar de fabricación nacional. Cosas que ocurren en la clase media argentina.

Con esos bienes accedí a la Presidencia de la Nación. Son exactamente los mismos bienes que hoy tengo. Nada se incrementó en mi patrimonio. Solo el efecto de los revalúos dispuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por la Administración Federal de Impuestos han determinado que esos valores crezcan tanto como las autoridades han ordenado.

Debo confesar que también llamó mi atención la mención que el mismo diario hizo en la misma nota a Cristina Kirchner, atribuyéndole haber triplicado su patrimonio. Semejante conclusión se vuelve absurda a poco que se repare en que, en virtud de las inhibiciones de bienes dispuestas en los diversos procesos al que se ha visto sometida en los últimos años, su capacidad de disposición patrimonial ha quedado acotada tan solo al manejo de sus ingresos previsionales.

Por el respeto que me genera la memoria de mi padre, he hecho de mi honestidad un valor supremo. Pongo todo mi empeño para que en mi gobierno la transparencia de la gestión no se empañe por la inconducta de un funcionario. Por eso duele semejante manipulación de la realidad.

Hasta el más distraído sabe que el diario “La Nación” hace caso omiso al séptimo mandamiento del decálogo de Tomás Eloy Martínez. A nadie escapa que sirve a intereses políticos y económicos perfectamente identificados. Práctica lo que Martín Caparrós llama Periodismo Gillette, un periodismo que dice “fiscalizar el poder” utilizando una doble vara porque en verdad en ese acto de fiscalización sirven a otros poderes. Dichos “medios y sus periodistas -escribe Caparrós- condenan a esos colegas que llaman activistas porque muestran ‘una ideología`. Así postulan que lo que ellos despliegan no es ideología: defender la economía de mercado y la propiedad privada y la delegación del poder no lo es; eso es pelear por la verdad, la libertad, la democracia, todo eso que no se puede cuestionar”.

Periodismo Gillette a juicio de Caparros. Manipulación de la verdad a mi juicio. Otra muestra de la decrepitud que exhibe altivo parte del periodismo argentino.

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