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Cada acople necesitará 1800 fiscales en Capital a $ 10.000 cada uno: $ 18 millones sólo para cuidar los votos

Unos 20 millones de pesos necesitará un acople en Capital solamente para pagarle a los fiscales.

A ese número hay que sumar los gastos en impresión de boletas, la publicidad y otros aspectos logísticos, que llevan el número más allá de los 50 millones de pesos.
Pero la política parece ser un buen negocio, porque se estima que al menos medio centenar de acoples competirán en la Capital.

En 2019, se repartieron en los circuitos de San Miguel de Tucumán un total de 1.301 mesas de las 3.782 habilitadas en toda la provincia. Y participaron 48 listas a legislador en este distrito, con un global de 1.376 postulantes; contra 16 boletas en el Este (284 aspirantes) y 21 papeletas en el Oeste (564 dirigentes).

Se espera un escenario similar para los próximos comicios, teniendo en cuenta que tanto el oficialista PJ-Frente de Todos como los aliados a Juntos por el Cambio (JxC) presentarán un importante número de «acoples» en San Miguel de Tucumán.

Ante tanta competencia, el anhelo de cada espacio es tener ojos propios en cada mesa de votación, acompañando a los fiscales generales asignados por la Junta Electoral Provincial. Y, de ser posible, los estrategas partidarios intentarán afectar uno o dos fiscales generales por cada escuela.

En números, para asegurarse este aspecto de la logística electoral, se requerirá de un batallón de 1.800 personas por cada lista de candidatos, sólo en la sección Capital.

Si bien muchos armadores afirman que la tarea de reclutar a estos «veedores» partidarios se realiza entre voluntarios y afines, lo cierto es que no todos reunirán tal cantidad de militantes.

Así, un importante número deberá conformarse con ubicar fiscales de mesa sólo en aquellos circuitos donde, según los cálculos preliminares, obtendrán su mayor caudal de votos.

Las estructuras que disponen de más recursos para su maquinaria electoral podrán echar mano a «foráneos» para fortalecer la tropa.

En este caso, la misión de captar fiscales de mesa correrá por cuenta de «punteros» y dirigentes territoriales.

Cuentan que las negociaciones este año se tornaron particularmente complejas, como consecuencia de la crisis económica que atraviesa la Argentina.

El factor inflacionario hace que, a un mes y medio de los comicios, no exista un valor único de mercado por esta ardua tarea, que incluye, además de presentarse a las 7.30 en la mesa de votación, mantenerse allí hasta el cierre, previsto para las 18; y no marcharse sino hasta que se hayan cotejado los datos del escrutinio provisorio con las planillas propias.

De todos modos, los cálculos indican que el pago mínimo por esta jornada de trabajo dominical ascenderá a $10.000.

A ello deberán sumarse otros costos, como el desayuno, el almuerzo y un tentempié para soportar hasta el cierre de las tareas asignadas.

Así, el costo por los 1.800 fiscales partidarios puede alcanzar hasta los $20 millones, según las cifras que se manejan en estos momentos.

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