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Cristina volvió a marcar sus diferencias con la gestión económica de Fernández y Guzmán

La vicepresidenta, Cristina Kirchner, aprovechó el aniversario del Día de la Bandera -al cumplirse 201 años del fallecimiento de su creador, Manuel Belgrano- para exponer frente funcionarios (nacionales, provinciales y municipales) y militantes del plenario de la Central de Trabajadores  de la Argentina. El discurso de la ex mandataria tuvo como destinatarios a muchos políticos de la administración central que no estuvieron en la localidad bonaerense de Avellaneda. Alberto Fernández fue el que recibió las primeras y las últimas palabras de su alocución.

También hubo cuestionamientos para el saliente ex ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, Miguel Pesce (Banco Central) y Mercedes Marcó del Pont (Administración Federal de Ingresos Públicos), Sergio Massa (titular de la Cámara baja), Claudio Moroni (Trabajo) y el albertista Movimiento Evita. Además hubo críticas a jueces, fiscales y dirigentes opositores. “A mí no me interesa quedar bien con ningún funcionario. Me importa un pito. A mí me importa quedar bien con la sociedad, con los argentinos”, advirtió la senadora nacional.

“Yo desconfío de los que no les gusta mirar el pasado. Será porque además, no les gusta las cosas que hicieron en el pasado. Yo no tengo problemas con el pasado. Con el mío, con el del peronismo”, apuntó la doctora Kirchner al iniciar su charla. Frase dedicada al Presidente, recordando sus dichos en el acto por el centenario de la petrolera local,  YPF. “No soy de los que le gusta volver al pasado”, había señalado Fernández a Cristina en el predio de Tecnópolis, recordándoles los versos de una canción del cantautor, Luis Alberto Spinetta: “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir, que todo tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor”.

La observaciones de la jefa política del Frente de Todos fueron dirigidas a quienes deben presionar a los formadores de precios e importadores, que buscan entablar “relaciones” con los empresarios o se preocupan “por la relación de fuerzas”. Fue para rescatar una anécdota que un rato antes había relatado el ministro de Hábitat y Desarrollo Territorial, Jorge Ferraresi, quien dijo que, como intendente de Avellaneda, presionó con movilizaciones populares a seis grandes contribuyentes que amenazaron con ir a la Justicia contra un aumento de tasas municipales en el partido en el que hoy está con uso de licencia para integrar el Gobierno.

Al mismo ministro le reclamó: “Me gustaría que cuentes en el Gabinete nacional las cosas que hiciste, que te movilizaste a ver si hacen algo”, y agregó: “Tengo expectativas en que Daniel Scioli y el funcionario que han puesto en Aduanas [Guillermo Michel, hombre de Massa] puedan reencausar las cosas. Y que nadie se preocupe: la unidad del Frente de Todos nunca estuvo ni estará en discusión”, advirtió.

Luego, CFK lanzó otro tiro por elevación al actual titular del Poder Ejecutivo. “Los que no sufrieron las persecuciones, los que no estuvieron el 13 de abril (de 2016, en la marcha a Comodoro Py don fue citada por diversas causas) es muy posible que no tengan las mismas vivencias. Pero creo que todos tenemos que hacer el esfuerzo de quedar bien entre nosotros”, reflexionó, y recordó la creación de Unidad Ciudadana manifestando el objetivo que persiguió esa coalición tras la derrota de 2015 ante Mauricio Macri. “Ganar las elecciones para no cambiar nada; mejor quedarse en casa”, espetó con dirección a la Residencia de Olivos.

En referencia a la pelea por la Resolución 125 (que proponía retenciones móviles a la exportaciones del agro), recordó a aliados que luego se pasaron a la oposición y la enfrentaron. Un disparo que podría adjudicarse al excanciller Felipe Solá (que con Unión Pro la enfrentó en 2009), o a Sergio Massa, que lo hizo con el Frente Renovador, en 2013 acompañado de muchos de los que hoy integran, con dudas, el denominado “albertismo”.

Cuando rememoró años de su gestión, quedó claro que la destinataria de la crítica sanitaria no dejó lugar a dudas: “La segunda crisis viene en 2009: la H1N1, cuando Juan Manzur vino como ministro de Salud (‘un gran sanitarista’ aseguró) y se fue la que estaba, que Dios mío…”, dijo Cristina, en alusión a la exministra y actual diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña.

Sin nombrarlos, la vice de Fernández fue contra Kulfas, Pesce (BCRA), Mercedes Marcó del Pont (AFIP), y Adrián Cosentino (Comisión Nacional de Valores) cuando hizo alusión al “festival de importaciones” como causa de la crisis económica. “Hay un festival de importaciones y creo que el Gobierno debe pensar cómo articular más adecuadamente: Banco Central, Ministerio de la Producción, AFIP y Aduanas. Esto tiene que ser articulado, lo cual no estaría sucediendo”, subrayó.

Los mismo funcionarios a los que mencionó directamente, fueron destinatarios de fuertes dichos del discurso de la Vicepresidenta. Eso ocurrió cuando aludió a la discusión en el Congreso sobre el secreto bancario, bursátil y fiscal y las “resistencias y miedos” de algunos funcionarios del Banco Central, la Comisión Nacional de Valores, y la AFIP, para dar ese debate. “Los que tienen la sartén por el mango, y el mango, están de fiesta, muchachos. Este es un Estado estúpido. Un Estado donde no se articula la información que tiene el Banco Central, con la CNV y la AFIP para desarticular la estafa. ¡Porque han estafado a la Argentina y todos tienen miedo!”, afirmó sin tapujos, y sentenció: “No hay voluntad ni actitud para cambiar las cosas”.

El presidente de los Diputados, Massa, fue con frases más livianas que tuvieron que ver con el secreto bancario. CFK remarcó el proyecto de ley para destinar al pago de la deuda un fondo creado con el blanqueo de capitales en el exterior que fue aprobado por el Senado, pero no por la Cámara baja. “Pero claro, nadie la quiere aprobar. En Diputados digo, porque en el Senado obtuvo media sanción”, señaló.

Con respecto a la perdida de reservas por las importaciones, la senadora Kirchner apuntó contra el Poder Judicial. “¿Quiénes han aparecido también en el mundo de las importaciones? Los jueces y los fiscales. Entre enero de 2021 y marzo de 2022 salieron del país 1847 millones de dólares de importaciones autorizadas por jueces y fiscales, con amparos. Más de 6500 expedientes judiciales con amparos”, declaró, sin perder la oportunidad para apuntar al mandamás de la Corte Suprema: Carlos Rosenkrantz, quien en una conferencia en Chile expresó que no hay recursos suficientes para sostener que detrás de cada necesidad existe un derecho. “Ven –remarcó Cristina, mirando a Hugo Yasky, que minutos antes había recordado al supremo–, esos jueces no siguen la doctrina de Rosenkrantz: donde hay una necesidad de dólares, allí habrá un juez y un fiscal para darles dólares a los importadores. ¿Vieron? Si las necesidades son del pueblo, no hay derecho, ni Justicia. Si la necesidad es de los poderosos, hay jueces, fiscales, defensores, lo que haya”. A su vez, reafirmó su decisión de referirse a ese poder como un “partido judicial” y no de un Poder Judicial de la Nación.

Como Kulfas y el titular de Economía, Martín Guzmán, fue el ministro de Trabajo de Fernández, Claudio Moroni, quien fue criticado al compararlo con el funcionario que dirigió esa cartera durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner: Carlos Tomada, actual embajador en México. “Sí, gran ministro de Trabajo, extraordinario ministro de Trabajo”, resaltó la dos veces ex jefa de Estado.

Al señalar los índices oficiales de desocupación laboral, CFK manifestó que “con esta desocupación debería haber menos planes. El Estado nacional debe recuperar el control y la auditoría de los planes, que no pueden seguir tercerizadas”, planteó en una dura crítica al Movimiento Evita que encabezan funcionarios de Estado de Alberto Fernández (Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro). “Eso no es peronismo. No es depender de un dirigente barrial para que me dé el alta o la baja. Y sobre todo las mujeres, que son las más explotadas, las más basureadas”, continuó Cristina Kirchner, para rematar, y despejar cualquier duda sobre el destinatario de su frase: “Si Evita los viera, mamita…”, reprendió la presidenta del Senado argentino.

Obviamente hubo reprimendas a la administración de Cambiemos que encabezó Macri. Es importante saber que la inflación es producto de la evasión y el endeudamiento. Porque acá los dólares no se fabrican. La ultrainflación es producto del endeudamiento criminal del macrismo”, específicó Cristina Kirchner, quien sólo mantiene contacto institucional y a través de terceros con el presidente Fernández, a quien le insiste con que use la lapicera, alejándose cada vez más de sus decisiones políticas y económicas, que encabeza con su ladero Guzmán y un equipo que se deshilacha a medida que el mandato de la alianza gubernamental ingresa en la recta final de cara a las elecciones del 2023.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento nacional argentino para FM Concierto 105.5

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