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El doble juego de Alberto Fernández: critica a EE.UU. por un lado, pero se encarga de tirar líneas con Biden

El Presidente mantiene sus críticas a la política internacional de Estados Unidos, pero lanza guiños de cara a su próxima visita a la Casa Blanca

El discurso del presidente Alberto Fernández en la IX Cumbre de las Américas permitió vislumbrar parte de su estrategia para acercar posiciones con su par de Estados Unidos, Joe Biden, sin dejar de lado los reproches a la política internacional del país norteamericano, de cara a la reunión bilateral que ambos mantendrán el próximo mes.

El intento de “seducción” para el gobierno estadounidense se enfoca en la “transición ecológica” para la economía y la importancia de la región (especialmente de la Argentina) en materia de alimentos y de energía, elementos críticos para el mundo en medio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Fernández hizo hincapié en esos tres temas en el discurso que pronunció ante los jefes de Estado que se dieron cita en Los Ángeles, California. Si bien ratifico sus críticas a la decisión de Biden de no invitar a la cumbre a Cuba, Venezuela y Nicaragua (algo que fue hablado previamente entre la diplomacia argentina y la norteamericana) se cuidó de no quemar los puentes.

El objetivo fue preparar el terreno para la reunión que tiene agendada con Biden en la Casa Blanca el 25 de julio, probablemente el encuentro bilateral más importante de su mandato. Por ese motivo Fernández apuntó a la cuestión ecológica que ocupa un lugar central en la agenda de Biden y su prédica contra el cambio climático.

Fernández y Biden reitararon gestos amenos durante la Cumbre.

Fernández y Biden reiteraron gestos amenos durante la Cumbre.

Alberto Fernández, Biden y tres temas clave

 

“Les propongo dos grandes objetivos: organicemos continentalmente la producción de alimentos y proteínas y desarrollemos nuestro enorme potencial energético y de minerales críticos para la transición ecológica“, expresó Fernández ante la mirada de Biden.

Esa propuesta pareció haber sido parte del trabajo previo que hicieron sobre el discurso el canciller Santiago Cafiero, el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, y el embajador en Washington, Jorge Argüello, junto al Presidente, para tratar de equilibrar el discurso entre las críticas y los coqueteos.

Y es que, en un tramo anterior donde repasó los males que afectan a América Latina y el Caribe (como “el peso promedio de la deuda externa” por encima del 77% del producto bruto de la región o la informalidad laboral superior al 50%), remarcó: “¿Por qué padecemos semejantes penurias si nuestra tierra nos ha dotado para producir alimentos y energía como a muy pocas regiones del mundo?”.

Así, insistió en el potencial de la región en esos dos campos, sumados al de la capacidad para producir energía limpia, un tema que ya se metió en la agenda de Fernández y que figura entre las prioridades de la de Biden.

Todo ello, combinado con un reclamo nada inocente para que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “vuelva en su gobernanza a América Latina y el Caribe”. Ese planteo intentó aprovechar la promesa que hizo Biden un día antes de hacer cambios en esa entidad financiera clave para la región. Y no fue el único guiño.

Fernández y un paso por EE.UU. entre críticas y coqueteos.

Fernández y un paso por EE.UU. entre críticas y coqueteos.

Entre críticas y coqueteos

El discurso de Fernández fue crítico pero no incendiario. Tras resaltar su condición de presidente de la CELAC, el mandatario cuestionó “el orden global” como una alusión a la política exterior de Estados Unidos.

“Desde la periferia en la que nos colocan, la América Latina y el Caribe miran con dolor el padecimiento que sobrellevan pueblos hermanos. Cuba soporta un bloqueo de más de seis décadas impuesto en los años de la Guerra Fría y Venezuela tolera otro mientras que una pandemia que asola a la humanidad arrastra consigo millones de vidas”, lanzó Fernández.

Entre críticas al rol de la Organización de Estados Latinoamericanos (OEA) frente al “golpe de Estado en Bolivia” y a las “reglas financieras inequitativas” impuestas por “el orden global”, Fernández afirmó: “No hay teoría del derrame que haya funcionado. Es hora de que tomemos nota y actuemos en consecuencia”. Un día antes, Biden había enfatizado que “la economía del derrame no funciona”.

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Así, las críticas en el discurso se combinaron con algunos guiños para Biden de cara a la reunión que mantendrán el 25 de julio, para la cual quedaron planteados los ejes principales: una agenda común con el medioambiente en el centro; la posibilidad de promover inversiones en alimentos y energía y un planteo concreto para que la región vuelva a presidir el BID.

Ninguno de estos temas está alejado de lo que señaló Biden en el discurso inaugural de la cumbre, el día anterior, donde anunció la creación de la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas, un proyecto con el que buscar reorganizar a los organismos multilaterales de crédito para invertir en la región.

“Vamos a fortalecer nuestras cadenas de suministros para que sean más resilientes ante shocks inesperados, promover la innovación en el sector público y en el privado, para que los gobiernos puedan encarar mejor los desafíos más acuciantes y que las empresas puedan incrementar su productividad. Y vamos a atacar la crisis climática haciendo crecer las industrias relacionadas que generen empleos de alta calidad”, había expresado Biden.

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