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Fernández tomó juramento a sus nuevas ministras a modo de relanzamiento de su complicada gestión

Con una gran puesta en escena, y por primera vez al aire libre, el presidente Alberto Fernández tomó juramento en el Parque Colón (detrás de Casa Rosada) a las tres nuevas ministras a las que decidió ungir sin consensuar con sus socios del Frente de Todos: Cristina Kirchner y Sergio Massa. Ellas fueron, la ahora diputada con licencia,  Victoria Tolosa Paz, que llega en lugar de Juan Zabaleta a la cartera de Desarrollo Social; Raquel “Kelly” Kismer de Olmos, que dirigirá el Ministerio de Trabajo reemplazando a Claudio Moroni; y Ayelén Mazzina, que desde San Luis llega para ser la titular de Mujeres, Géneros y Diversidad, en lugar de la saliente, Elizabeth Gómez Alcorta.

Con saco y pantalón colorado, la primera en jurar fue Tolosa Paz,  funcionaria muy cercana al jefe de Estado, al igual que su esposo, Enrique Albistur, ex secretario de Medios de Néstor y Cristina Kirchner.

Luego hizo lo suyo Mazzina. Dijo: “Por los derechos conquistados y los que nos faltan conquistar, sí juro”, la joven puntana de 32 años que ocupaba ese puesto en la provincia que gobierna, Alberto Rodríguez Saá.

La última fue Olmos, quien fue vitoreada por parte del público, al grito de canto de “Ke-lly, Ke-lly”, como la llaman sus íntimos.

Luego, frente a más de 400 invitados que acompañaban a pesar del fuerte viento que llegaba desde el Río de la Plata, el titular del Ejecutivo decidió hablar. Primero comentó que decidieron hacer el acto afuera porque esperaban mucha gente para la jornada. “Es un día soleado, lindo, muy grato para mí, porque estamos sumando tres mujeres al Gabinete, tres mujeres valiosas que deberán seguir la tarea que han iniciado quienes las precedieron”.

Al referirse a los ministros que dimitieron, agradeció primero a Gómez Alcorta, la única que no estuvo presente. “Con ella dimos pasos trascendentales en favor de la identidad de género, en abrir la igualdad de género en nuestra sociedad, en ampliar derechos para las mujeres”, apuntó con respecto a la funcionaria que se fue disconforme con los operativos en los que se desalojó a las comunidades mapuches en Villa Mascardi (Río Negro), denunciando graves violaciones a los derechos humanos, especialmente sobre la mujeres que fueron traídas a la Cárcel de Ezeiza, una de ellas embarazadas, y que la Justicia determinó que vuelvan a un penal en el sur. “Que esa senda que iniciamos no se interrumpa, Aye”, como llaman a la sanluiseña, le pidió Fernández a la flamante integrante del Gabinete nacional.

Seguido, hizo mención a Zabaleta, que vuelve a la intendencia de Hurlingham, en la provincia de Buenos Aires, donde tiene una fuerte disputa de poder con integrantes de La Cámpora, especialmente con Damián Selci, quien fue edil durante su licencia. “Juanchi Zabaleta es un enorme amigo, un extraordinario dirigente que ha decidido volver a su distrito para trabajar allí, ordenar las cosas que hay que ordenar; pero ha sido un extraordinario ministro Juanchi”, aseguró el Mandatario, que le expresó al primero que intentó conformar el “albertismo”, mientras estaba sentado entre el público: “Estoy en deuda por todo tu esfuerzo, gracias de verdad”.

Hubo palabras muy sentidas dirigidas a Moroni, que abandona la titularidad de la cartera laboral ante las duras diatribas del núcleo duro del kirchnerismo, y debido a un problema de salud. “Mi último agradecimiento es para un amigo del alma, se llama Claudio Moroni. Claudio, como diría Atahualpa, es uno mismo con otro cuero. Nos conocimos en la carrera de Abogacía, la hicimos juntos, trabajamos mucho tiempo juntos. Anda con algunas nanas, que espero que pueda superar rápidamente, y que la falta de presión que significa estar fuera del Gobierno lo ayuden a superarlas”, manifestó el Presidente, que además le agradeció su tarea en el área que le tocó cubrir desde el comienzo del mandato del FdT.

A modo de bienvenida, Fernández declaró: “Quiero aprovechar para recibir a las ministras. No son tres ministras más. No son personas cualquiera. Son, por sobre todas las cosas, tres grandes militantes”.

A Tolosa Paz, a quien llamó “Vicky”, le expresó que siente por ella un “enorme respeto y cariño”, y le recordó que se conocen desde muchos años, aunque aclaró: “No está aquí porque es mi amiga, sino porque en materia de Desarrollo Social estoy seguro que es de las personas que más conocen en la Argentina. Me lo demostró cuando le pedí que me acompañe en la Mesa contra el Hambre”. También destacó de ella la “garra” que le puso a la candidatura y a su paso por la Cámara de Diputados. “Vicky, con tu fuerza peronista, sos bienvenida, sos muy bienvenida”, enfatizó.

A la nueva ministra de las mujeres le comentó:. “Se me ocurrió que este inmenso movimiento, que es el feminismo, era hora que tuviera la oportunidad de escuchar al feminismo del interior de la Patria. Y por eso pensé en Ayelén. Tiene muchos méritos, de los que Alberto (Rodríguez Saá, su jefe político) puede dar cuenta. Me tomé el atrevimiento de pedirle permiso al gobernador, si le podía robar una ministra”, y tras eso, le habló directamente a Mazzina: “Ayelén, seguí el mismo camino que emprendiste con Alberto. Es el camino que todos queremos transitar. Queremos una patria donde se termine la desigualdad, se respete la identidad de cada uno, que las mujeres crezcan en derechos, simplemente con una sociedad más igual. Esa es parte de tu tarea, bienvenida Aye”, cerró.

Sobre el final se dirigió hacia Olmos, a la que dijo conocer “hace mucho”, aunque remarcó que no siempre militaron juntos, para explicitar que su figura siempre le generó “profundo respeto”. A su vez, subrayó que la nombrada funcionaria: “nunca cedió a sus convicciones”, destacando además, que es “muy buena economista”, inclusive advirtió: “Es una trabajadora incansable, les advierto a los empleados del Ministerio de Trabajo que van a tener una ministra que esté mucho más allá de las horas del día”.

El Presidente refrendó que estas tres mujeres se incorporaban al Gabinete para empezar el último año de su ciclo de gobierno y para ponerle “toda la fuerza” que hace falta. “Si hay algo que nos une a ellas es la convicción; que debemos estar unidos por encima de todas las cosas; que aunque intenten dividirnos o separarnos, la separación no tiene sentido; que para ganar debemos estar unidos, como dice la marcha; y que las diferencias deberemos saldarlas en unidad y respetándonos”, aseveró el Presidente, quien destacó esto ante  dirigentes gremiales, como Carlos Acuña, de la CGT, que comentó a los periodistas acreditados, que se sintieron ignorados por los nombramientos unilaterales que hizo el mandatario, especialmente en Trabajo. Las palabras también fueron escuchadas por el líder piquetero oficialista Emilio Pérsico y el secretario general camporista y ministro bonaerense de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, quien en una emisora había declarado en la mañana que la unidad solo no alcanza.

“Todos hacen falta y nadie sobra”, afirmó el jefe de Casa de Gobierno, que mencionó que: “Todos unidos, porque la Argentina lo necesita. A trabajar”, convocó bajo la idea de una suerte de relanzamiento, otro de los tantos que intentó en los tres años de mandato. Hasta ahora sin éxitos.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento nacional argentino para FM Concierto 105.5

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