Política

Jujuy: apenas una muestra de lo difícil que va a ser

Lo que sucede en Jujuy es una foto de la película que se está proyectando a la espera del próximo gobierno.

Los episodios de violencia en Jujuy remiten a diciembre de 2017, cuando el gobierno de Mauricio Macri avanzó con su proyecto de falsa reforma previsional (fue apenas un cambio en la fórmula de la actualización de los haberes). Pasó a la historia con el incomprobable registro de las “14 toneladas de piedras” contra el Congreso de la Nación.

Macri había sido legitimado dos meses antes en las urnas y parecía haber consolidado su proyecto a largo plazo. La iniciativa previsional estaba siendo debatida en Diputados mientras una multitud se manifestaba en los alrededores del palacio legislativo. Pronto derivó en un intento de asalto al edificio y un ataque desproporcionado contra la policía de la Ciudad. El hemiciclo de Diputados casi reproducía ese escenario, con legisladores a nada de agredirse físicamente. Caos.

Gerardo Morales acaba de ganar en Jujuy. Su candidato, el ministro de Hacienda Carlos Sadir obtuvo casi el 50% de los votos en las elecciones de mayo para gobernador. Más que duplicó los votos del Frente de Todos, la principal oposición en una provincia donde desde hace años crece la izquierda no kirchnerista. Como Macri en el 17, Morales se vio fortalecido políticamente y avanzó con su agenda de reformas, Constitución incluida, antes del traspaso del mando, previsto para diciembre. El corazón de la reforma apunta a regular la protesta social y el control de las tierras de las comunidades originarias ricas en recursos naturales. El negocio del litio. La primera tanda de protestas, el domingo, fue acompañada de represión e hizo prometer al gobernador que revisaría dos artículos del proyecto.

Morales está en campaña, aún no está en claro a qué. A cuatro días del cierre de listas para las PASO, el gobernador es el mejor candidato que tiene el radicalismo para disputar la interna para presidente en JxC en lo que representa una oferta raquítica, caracterización que lo incluye a él. Hace días que su nombre suena para acompañar en la fórmula a Horacio Rodríguez Larreta y enfrentar a Patricia Bullrich. Parece ser su techo.

La escalada que ha impuesto Morales a su agenda de reformas está vinculada a este escenario de lucha por el poder. Halcón asimilado a las palomas en el jerga ornitológica de Juntos por el Cambioel gobernador no para de dar muestras de su voluntad de recuperar el control de las calles y las protestas. La respuesta ha sido hasta ahora… una espiralización de las protestas. Hubo detenidos en la marcha el fin de semana, incluidos periodistas, y el estallido de esta mañana frente a la Legislatura. La oposición se ha organizado logística y discursivamente en torno a este debate. Caos.

La situación en Jujuy altera los planes de Rodríguez Larreta en el umbral de la oficialización de las fórmulas. La salida de Larreta, sin embargo, fue ir hacia adelante. El jefe de Gobierno porteño salió este lunes en las redes sociales a sostener a Morales y a acompañar su decisión de “poner orden y aplicar la ley” en Jujuy. Volvió a hacerlo esta mañana, cargando en el kirchnerismo las responsabilidad sobre  los incidentes en torno a la Legislatura.

Larreta parece haber entendido que los episodios en Jujuy son una oportunidad para mostrar un perfil duro frente a las protestas. Una manera de disputar el electorado de Bullrich, convertida en paladín de la narrativa del orden. Un lugar que sólo discute con el inclasificable Javier Milei.

La voluntad es un atributo esencial de un dirigente político y se nutre de votos. Hay un corrimiento innegable de las audiencias -según la categoría de Bernard Manin- hacia la derecha del espectro político; lo dicen las encuestas y lo dice la mayoría silenciosa. La oferta política está respondiendo a esa demanda.

Lo que sucede en Jujuy es una foto de la película que se está proyectando a la espera del próximo gobierno. La agenda que viene impone un severo ajuste de las cuentas públicas y un plan de estabilización de la economía cuyo peso caerá sobre los hombros de toda la sociedad, incluidas las capas medias que alimentan esas narrativas. Para el que llegue al gobierno, -halcón, paloma o el ave que sea- la agenda de reformas tendrá una respuesta reactiva.

Lo que vemos en Jujuy muestra que nada va a ser fácil.

 

 

 

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