Editorial

La Sociedad Necesita un Cambio Profundo

Cerramos un 2023 con un montón de sinsabores que nos deja este año, un vuelvo en la política, en la nación con un presidente que por lo que deja ver a la distancia, está demoliendo los curros, haciendo recortes y nuevas propuestas económicas que dejan sin argumentos a economistas y una sociedad que debe amoldarse a una nueva estrategia social. Desde aquí podemos hacer una lectura que simpatiza con el ciudadano de a pié que una vez mas confió en un discurso mediático que caló muy profundo en toda la sociedad asqueada de ver como el político se sube a un banquillo a enarbolar la celeste y blanca, cuando todo lo que hace es hacer su propio negocio sin tener el más mínimo reparo en cuanto puede joder al resto de la ciudadanía.

Si miramos con recelo la cautivadora mano que extiende el político de carrera que conocemos, no hace más que darnos la diestra y con la otra mano nos mete la mano en los bolsillos para quedarse con la suya. Y como ya es una costumbre se nos pide que nos debemos ajustarnos el cinturón… y el que menos se ajusta el cinturón es el político obsceno, el dirigente sindical que obtuvieron un puesto en el gobierno y son pedantes y altaneros. Los mismos que carecen de sensibilidad social y se olvidan que recorrieron las calles pidiendo ese voto de confianza y hoy se olvidan hasta de sus propios seguidores dándoles la espalda y haciendo la suya.

Debe cambiar de una vez y por todas ese modelo de política que hace tanto mal, porque llenan de sus amigos y favoritos engordando el estado que todos debemos pagarlos de uno u otro modo. Son los mismos que gritaron a los cuatro vientos que “esto debe cambiar y que traen una nueva política”, son una vergüenza para propios y extraños porque como dice el dicho “pueblo chico, infierno grande” y al final todo se sabe, la plata con la que se quedaron y donde la invierten, las amantes que tienen y los hijos que dejan en el camino.

Hoy los ciudadanos debemos ser cada día más críticos con los postulantes al “Honorable” cuerpo deliberativo de cada ciudad, a la “Honorable” cámara de legisladores, a la “Honorable” cámara de diputados y senadores, debemos llevar ahí a gente realmente honorable porque si no esta maravillosa República Argentina no será más que un páramo olvidado, vulgar, ignorante y empobrecido. No seremos más relevantes que un castigado poblado de la recóndita África.

Que este 2024 nos ilumine y podamos ser más inteligentes cuando tengamos en nuestras manos dentro de 4 años la obligación de elegir autoridades y llevemos ciudadanos distinguidos al gobierno y saneemos las instituciones para que podamos tener un futuro próspero y desaparezcan estos gestores de la pobreza.

 

 

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