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Massa va a las PASO sin Cristina ni Alberto en el búnker oficialista

La recta final hacia las elecciones primarias del 13 de agosto se fue enturbiando con el correr de los días. Durante la semana, la inacción en Casa de Gobierno fue directamente proporcional al estado de conmoción social que crecía en las calles y todo el cuerpo social.

El lunes, Alberto Fernández volvió a tener una sola actividad en su agenda pública. Recibió a Ramón, el abuelo paterno de Lucio Dupuy, el niño asesinado por su madre y pareja en La Pampa. Reunión que se dio en el marco de las capacitaciones de la Ley Lucio en áreas y dependencias de los tres poderes del Estado. Luego no se supo más nada de él.

En el arranque semanal, y desde temprano, en las redes sociales del titular del Ejecutivo se mostró material que él había grabado el sábado en Olivos con un vademécum de respuestas a preguntas preseleccionadas por su equipo de comunicación. Allí se mostró relajado en los jardines de la residencia presidencial acompañado de quien dijo que es su mejor amigo, la mascota Dylan.

Ese mismo día por la tarde, Sergio Massa siguió con sus recorridas de campaña. En este caso fue hasta la Universidad de San Martín.

Mientras hablaba en defensa de la educación pública, el dólar blue volvía a acorralarlo, al igual que los financieros, con una suba de 22 pesos, trepando hasta los $596, acercándose cada vez más a la barrera psicológica de los $600, ésa que el Banco Central –con reservas en saldo negativo-trató de evitar arrojando millones de dólares al mercado.

Otro dato significativo fue la medición privada del aumento de los alimentos en la primera semana de agosto, que ascendió otro 2,8 por ciento. Con los incrementos que el mismo Gobierno aprobó en materia de tarifas, combustibles, transporte, telefonía y otros rubros, la presión inflacionaria en el corriente mes y julio irá en un alza inevitable.

Las jornadas siguientes, martes y miércoles, tuvieron a Fernández realizando sus clásicas visitas a obras en ejecución. Con Mario Secco estuvo en Ensenada y al otro día en Chacabuco junto a Gabriel Katopodis. En el medio encabezó una jura de fidelidad a la Nación y a la Constitución Nacional de graduados del Instituto del Servicio Exterior. Tareas que buscan llenar el vacío de un presidente que está fuera de la gestión económica, política, y hasta de lo electoral.

A mitad de semana, Alberto F. llamó a un periodista para saludarlo al aire por su cumpleaños, pero cuando se conoció la noticia del crimen de la estudiante Morena Domínguez (de 11 años) en la localidad de Lanús, se informó que el jefe de Estado suspendía todas sus labores. De todos modos, lo único que tenía previsto era ir hasta Avellaneda el jueves.

El mandatario y su entorno no ven la hora de iniciar el costosísimo y controvertido tour que tendrá por destino Paraguay, India, Chile, Cuba, EEUU, China, y tal vez Sudáfrica. Esa es la máxima preocupación en Rosada, que trabaja denodadamente en armar la intensa gira despedida de AF, eligiendo a los “bendecidos” que integrarán las enormes comitivas que se subirán al ARG-01.

Esas 24 horas, al igual que el viernes, Fernández no estuvo en Balcarce 50 y no se conoció más nada sobre su paradero, salvo una serie de retuits que alguien hizo desde su cuenta personal. Tampoco hubo en Casa Rosada ningún pronunciamiento con respecto al asesinato que conmocionó a la sociedad y que llevó a la cancelación de varios cierres de campaña, incluyendo el de Unión por la Patria en el Teatro Argentino de La Plata.

La vicisitud no fue nada problemática en las filas del massismo, todo lo contrario. La anunciada ausencia al evento de la vicepresidenta Cristina Kirchner había generado un tendal de especulaciones que complicaba todavía más la situación -e imagen interna- del precandidato presidencial oficialista a horas de las PASO, que pese a todo se mantuvo en movimiento.

Como había adelantado en redes la portavoz Gabriela Cerruti -que también suspendió su conferencia de prensa de los jueves- el jefe de Hacienda y la titular de la ANSES, Fernanda Raverta, emitieron un mensaje donde dieron a conocer el 23,29% en la movilidad jubilatoria, con un bono de 27 mil pesos por tres meses.

Lo que generó polémica es que el ministro/candidato volviera a mezclar actos de gestión con campaña. Otro dato, fue que por primera vez la funcionaria y dirigente marplatense de La Cámpora, que se caracteriza por su amplia sonrisa permanente, estuvo más seria que Massa. Es que todavía faltaban novedades que harían aún más denso el clima preelectoral.

En el contexto de una movilización al Obelisco del Movimiento Teresa Rodríguez (MTS), se produjo la muerte del militante y fotoperiodista Facundo Molares Schoenfeld. Para los compañeros del hombre de 47 años, el fallecimiento fue un asesinato cuya responsabilidad recae en la policía de la Ciudad de Buenos Aires a cargo de Horacio Rodríguez Larreta.

Según los funcionarios porteños, la defunción fue a causa de “un paro cardíaco producto de factores de riesgo”. La autopsia e investigación deberán develar qué pasó. La Casa de Gobierno nuevamente decidió desentenderse de la cuestión.

Con este panorama de convulsión, Massa decidió grabar un mensaje -que por la dinámica de los acontecimientos se emitió más de tres horas y media después de lo previsto- . En el mismo dio sus condolencias a la familia de Morena, pasó revista rápida al caso Molares, habló de seguridad, y volvió a realizar una suerte de corto electoral con la escenografía del logo de UP de fondo.

Lo insólito fue que convocó a participar de los comicios mientras que su ministro de Transporte, Diego Giuliano, al igual que su par de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, aprovechaban el conflicto ferroviario en el Roca para preguntar -en tuits casi calcados- sí habría elecciones el domingo. Vale decir que consultado por colegas periodistas, el segundo evitó hablar del asesinato en Lanús al expresar: “No tengo por qué meterme en ese tema”. Una frase que enojó a propios y extraños.

Por eso Cerruti prefirió dar retuit a Giuliano y evitar a Aníbal F. en el tema de los comicios. Las usinas de ambas carteras salieron a circular que los textos habían sido mal redactados y que lo de la posibilidad de que no hubiera elecciones era una ironía que al parecer no se comprendió. “No aclaren que oscurece” gritó una encargada de prensa de una dependencia de Balcarce 50.

Lo cierto, es que el titular de Hacienda y precandidato de UP llegó al inicio de la veda con una vigilia y marcha de organizaciones de izquierda en la Plaza de la República, que salió a pedir justicia para el ex integrante de las FARC, Facundo Molares, y que terminó con algunos incidentes sobre el final. A su vez, arriba a la contienda en las urnas con una economía al rojo vivo que ya tiene un billete norteamericano informal que llegó hasta los $608 y se mantiene en una escalada que no se sabe cómo será ‘el día después’.

En el transcurrir de la previa a las PASO, Sergio Massa señaló que la política de ingresos es la mayor deuda del Gobierno, y apuntó directamente al jefe de Estado. «Es lo que generó más decepción con Alberto Fernández», aseguró en un medio marplatense.
A las pocas horas se supo que el titular del Ejecutivo no fue invitado al búnker de Unión por la Patria en el Complejo C de Chacarita.

Tampoco estaría allí Cristina Kirchner. Es decir que el precandidato irá a la batalla sin sus ex socios políticos del ex Frente de Todos, otro síntoma que demuestra cuál es la situación real en la alianza de gobierno que culmina su mandato con una política espasmódica que seguirá hasta que lleguen las verdaderas definiciones electorales.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosara y el Parlamento de la República Argentina para FM Concierto 105.5

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