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Sergio Massa empieza a sufrir los embates de su propia gestión

La necesidad de mostrar una unidad que se rompió a poco de asumir en 2019, llevó al ex Frente de Todos a forzar una postal con los tres principales accionistas de la coalición de gobierno en la inauguración simbólica del Gasoducto Néstor Kirchner.

Como se preveía, y debido a las persistentes desavenencias, la puesta en escena dio el resultado contrario. La vicepresidenta, fiel a su estilo, no disimuló en lo más mínimo su desprecio hacia el hombre que eligió como compañero de fórmula hace casi cuatro años. El mismo que antes de probar el sillón de Rivadavia había prometido que nunca más se iba a pelear con Cristina Kirchner, pero que llevó adelante una administración de diferencias permanentes.

La anécdota de campaña duró lo que el domingo 9 de julio, día patrio que no tuvo ningún acto central, ya que Alberto Fernández no fue a Tucumán, donde Juan Manzur encabezó una actividad alusiva pero sin el jefe de Estado en la Casa Histórica, como la denominan en esa provincia.

La semana arrancó con un mandatario que el lunes sólo acudió por la noche a la cena anual de camaradería de las Fuerzas Armadas. Al titular del Poder Ejecutivo ya parece no importarle que lo llamen “presidente decorativo”, “testimonial” o “protocolar”.

El gobierno, que institucionalmente encabeza, está intervenido por el Ministro de Economía, y eso le quitó presiones ante las dificultades que no paran de crecer y complicar las ambiciones presidenciales de quien fuera su aliado y hoy es el nuevo delfín de la jefa política del flamante sello peronista: Unión por la Patria.

El aplazado viaje a los pagos tucumanos se concretó el martes. Fue para participar de la inauguración del edificio de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia de la universidad local. Allí Fernández reiteró su defensa de la educación pública e hizo una apología de su gestión anunciando que volverá a su cátedra de derecho penal en la UBA cuando deje la Casa Rosada dentro de cinco meses.

El evento fue empañado por algo que se repite desde que esta administración asumió. Se trata de la mala relación con la prensa que no sea afín al oficialismo. Los colegas tucumanos que aguardaban una conferencia con el presidente en la UTN, fueron encerrados durante 20 minutos en un auditorio para impedir que tuvieran contacto con el alto funcionario nacional. La excusa del equipo de comunicación presidencial fue que todo se trató de un operativo especial para preservar la seguridad del jefe de Estado.

Apenas terminó la transmisión del acto de Alberto F. y Manzur, se vio a Massa junto a la titular de la ANSES, Fernanda Raverta, en la sede de ese organismo, anunciando -en un mensaje donde no se permitió el ingreso al periodismo- una línea de créditos hasta 400 mil pesos para los jubilados –a pagar en 48 cuotas y con una tasa de 29%-.

El esperado aumento de los ingresos previsionales nunca llegó. Las críticas no se hicieron esperar, desde la oposición se dijo que el precandidato presidencial de UP, en su afán de dar buenas noticias, propone endeudar a los adultos mayores que cobran una mínima de $70.938,23.

En esa misma jornada, los operadores del Palacio de Hacienda circulaban el rumor de que se estaba por cerrar el acuerdo con el FMI para que el organismo desembolse unos 4.000 millones de dólares que irían a las arcas del debilitado Banco Central. Es que la moneda estadounidense empezaba a tomar impulso en el mercado cambiario.

La única actividad que tuvo Fernández el miércoles consistió en ir hasta Luján con el fin de anunciar obras -a futuro- en la Colonia Manuel Montes de Oca, donde se hará el primer barrio inclusivo para personas con problemáticas de salud mental y discapacidad intelectual. El clima fue la excusa para que el jefe de Estado no pasara por Balcarce 50 y se volviera rápidamente a Olivos.

Esa tarde, el dólar blue volvió a estar al borde de la barrera psicológica de los 500 pesos, que horas después rompió para entrar en una escalada que por ahora no tiene techo.

Cuando la portavoz Gabriela Cerruti brindó su clásica conferencia de los jueves, la moneda estadounidense informal estaba en $503. Consultada sobre la suba, la funcionaria señaló que “estamos hablando de movimientos de unos pesos que son ínfimos”. El crepúsculo la desmentiría inexorablemente.

En la misma rueda de prensa, los periodistas acreditados en la sede gubernamental le preguntaron por la situación con el Fondo Monetario Internacional. La Portavoz expresó que el acuerdo con el FMI “va a demorar lo que tenga que demorar, para que estén preservados los intereses de la Argentina”. En ese contexto, pidió a la oposición que vaya a trabajar al Parlamento, luego de que no hubiera quórum el día anterior para aprobar pliegos judiciales en el Senado.

Con respecto a la decisión de Martín Soria (Ministro de Justicia) que inició una investigación por irregularidades en la fundación que dirige la precandidata presidencial de Juntos por el CambioPatricia Bullrich, manifestó que no se trata de una intervención persecutoria sino una decisión para constatar datos.

Negó que Argentina esté alejada de la tendencia descendente de la inflación en el resto del mundo, y procuró asegurar que eso mismo está ocurriendo en el país.

Luego de que Massa pidiera que lo militen con fe y voten con confianza, P&M consultó a la vocera sobre cómo se milita el 140% de inflación; 20 millones de pobres; 4 millones de indigentes y la depreciación de 31% del peso en los primeros seis meses del año. La funcionaria dio datos que considera positivos en la gestión de Gobierno y repreguntó: “¿a usted le parece que no son números para militar con fe y con confianza?”.

Fernández continuó con su agenda viajera y esta vez aterrizó en San Luis, donde fue a entregar 187 viviendas junto al gobernador Alberto Rodríguez Saá.

Ambos dieron discursos conjuntos, cruzaron elogios a modo de despedida, ya que los dos terminan sus mandatos. El presidente apuntó a la oposición acusándolos de no poner los derechos en valor. Asimismo habló del pago de las deudas de la Nación con esa provincia y pidió: “Estemos más unidos que nunca, hagamos lo necesario para que en unidad sigamos haciendo crecer a la Argentina”.

Mientras el dólar informal trepaba a 512 pesos, el INDEC publicó un Índice de Precios al Consumidor inesperado, ya que las consultoras privadas estimaban la cifra entre un 6,5 y 7,2 por ciento en el sexto mes del año.

Sin embargo, el organismo que dirige de manera incompatible un subalterno de Massa, nos referimos a Marco Lavagnadio un 6% de inflación en junio, con un 115,6% en doce meses y un acumulado en el año de 50,7%. La suma generó polémicas porque nadie percibe esos guarismos en los incrementos diarios que se dan en todos los rubros.

La propensión a escalar del billete verde continuó el viernes. Massa ya había contado que economistas opositores le pidieron al Fondo que no le diera nada a la Argentina. En el propio oficialismo lo vieron como un gesto de debilidad. En ese marco, el ministro de Hacienda prosiguió mostrando hiperactividad y voló a Catamarca para llevar adelante una copiosa serie de actividades.

Entretanto, Fernández proclamaba en el Centro Cultural Kirchner la inauguración de 100 obras públicas del “Plan Argentina Hace” en 100 municipios de las 23 provincias del país, haciendo alusión a los “sectores de la política que quieren profundizar las diferencias y lo hacen con el interés mezquino de ganar una elección”.

Como titular del Partido Justicialista Nacional, Alberto F. decidió intervenir el PJ jujeño, por haber respaldado la reforma constitucional local y avalar “las políticas represivas” del gobernador y precandidato a vicepresidente de JxCGerardo MoralesEl Mandatario nombró como interventores a los peronistas Gustavo Menéndez (presidente del Grupo Provincia y jefe político de Merlo) y a Aníbal Fernández, ministro de Seguridad de la Nación.

Con un dólar superando los $520, y en la previa a las PASO en Santa Fe -que se saben adversas para el oficialismo- el titular del Ejecutivo nacional se apresta a viajar a Bruselas donde participará de la cumbre conjunta entre la CELAC y la Unión Europea.

Una visita que se realizará en medio de las negociaciones por el acuerdo comercial con el Mercosur. El presidente irá en el nuevo y costoso avión presidencial, ARG-01, con capacidad para 39 plazas. En Rosada dijeron que de todos modos la nave es muy chica, dando a entender que es probable que haya integrantes de la numerosa comitiva que viajarán en vuelos comerciales.

El tour estaba programado, pero también es un síntoma de como Fernández irá trazando su salida de un poder que siempre le fue esquivo. El barco en manos de Massa había traído tranquilidad hasta su entronización en la denominada «fórmula de unidad» con Agustín Rossi, sin embargo, este viernes se potenciaron las dudas en Unión por la Patria con respecto a las desventajas de que el tigrense se siga desgastando en la doble función de ministro y candidato.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento de la República Argentina para FM Concierto 105.5

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