Policiales

Cazaron a un ladrón y rompieron sus dedos con un ladrillo

La viralización de un video en el que se observa a un joven junto a otras personas prácticamente “torturando” a un supuesto ladrón, abrió el debate y generó opiniones divididas respecto del accionar de los protagonistas de la escena que se desarrolló en el barrio Felipe Ibarra, de la ciudad de Santiago del Estero.

A través de WhatsApp, se viralizó un video en el que se observa a un joven que tiene reducido, atravesando su brazo por el cuello, a un supuesto delincuente.

El joven deja entrever que el inmovilizado había ingresado a robar a su casa y que lo descubrió oculto en el patio, donde luego de un forcejeo logra reducirlo.

Aparentemente un familiar del dueño de casa, lo filma con el celular y el joven envía un mensaje a sus vecinos: “Si lo ven por aquí, en el barrio Juan Felipe Ibarra, háganlo cag…”.

Cargado de furia, el joven que pareciera haber sido damnificado por la tentativa de robo, lo voltea al suelo y se lanza encima del supuesto ladrón, colocando sus rodillas en sus brazos, sin darle alternativa a moverse o defenderse.

En el video se observa que otras personas, quizás familiares se acercan a colaborar, incluso alguien trae una especie de cable para maniatar al joven que ya estaba reducido.

En tanto, el dueño de casa que continúa recriminándole los robos y que cometiera delitos en su barrio, comenzó a propinarle golpes en el rostro.

“Es la primera vez que vengo para aquí, fuera de broma”, se lo escucha decir al joven tendido en el suelo, sin ofrecer resistencia.

Las voces a su alrededor responden: “Somos decentes, humildes, ni aquí ni en ningún lado tienes que robar”, mientras continúan propinándole golpes en el rostro.

En las imágenes puede verse cómo el supuesto ladrón comienza a llorar por el castigo que estaba sufriendo, cuando la situación sube aún más el grado de violencia.

“Hay que cortarle los dedos”, grita la persona que filma la secuencia, mientras se aproxima al “ladrón” tendido el suelo y comienza a pisotearle las manos y los dedos.

No conforme con ello, el joven que lo tiene reducido aún, toma un ladrillo y con éste golpea también en las manos y los dedos, mientras el joven atacado grita y llora suplicando que dejen de golpearlo.

Las opiniones encontradas no tardaron en dispararse. Algunos defienden el accionar de los vecinos, ya que sostienen que están cansados de soportar hechos delictivos en sus casas y en la calle.

Sin embargo, por otro lado muchos remarcaron que fue desmedido el castigo, que los protagonistas pueden tener consecuencias penales en la Justicia, porque la ley habilita a los ciudadanos a reducir a alguien para evitar un ilícito, pero no para someterlo a tales agresiones.

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