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Pese al respaldo de CFK, la gestión económica de Massa complica al oficialismo en las PASO

Esa anomalía que se potenció después de la derrota en las PASO del 12 de septiembre del 2021 continúa su derrotero y se deja ver cada vez más en plena campaña del candidato inimaginable. Mientras Alberto Fernández llegaba a Bruselas el lunes pasado –para participar de la cumbre CELAC/Unión Europea- la vicepresidenta Cristina Kirchner renovó su apoyo a Sergio Massa en la inauguración de un simulador de vuelo en Ezeiza.

Los organizadores repitieron la lógica de un acto dedicado a la tropa propia, pero que dejó una postal simbólicamente indeseable para el electorado independiente. Fue la del ministro de Economía piloteando la falsa nave y a la ex mandataria haciendo de copilota en un vuelo repleto de incertidumbres.

La escalada del dólar no se detenía y la forzada épica quedó relegada a la militancia que celebró los 15 años de la estatización de Aerolíneas Argentinas.

Antes de que se termine el período en que los gobiernos aprovechan para mezclar actividades gubernamentales con campaña, se vio a Massa entregando patrulleros junto al gobernador bonaerense Axel Kicillof, inaugurando una Ciudad de los deportes con la intendenta Mayra Mendoza y el ministro del Interior, Eduardo de Pedro en Quilmes; y anunciando medidas de alivio fiscal para micro, pequeñas y medianas empresas, entre otras cosas.

En ese marco, Casa Rosada volvió a quedar vacía. Otra vez los integrantes del denominado “albertismo” se subieron al ARG-01 y se alejaron de la mesa decisoria de Unión por la Patria, en la que ya no tienen ninguna cabida.

Encapsulados en esa agenda internacional que los lleva a operar como agentes de turismo que organizan viajes que esconden costos y números de viajeros, los leales al presidente buscaron justificar el oneroso tour resaltando el reconocimiento de la UE con respecto a la causa Malvinas. Un tema muy relevante, pero que de todos modos no excusa el gasto del capital que más necesita la Argentina: Dólares.

En su visita a la CGT, donde los Gordos dieron su respaldo al precandidato presidencial de UP, el jefe de Hacienda dijo al auditorio que en caso de ganar las elecciones, en la Casa de Gobierno habrá un presidente de los trabajadores, y se comprometió con la producción y el trabajo. En los pasillos rosados, un funcionario kirchnerista reconoció que “en tan poco tiempo es difícil hacer de Sergio un candidato del campo nacional y popular”, aunque remarcó esperanzado: “La ventaja es que enfrente tiene a Drácula y a Frankenstein”.

Consultado sobre la desconfianza que produce Massa en el votante kirchnerista, el mismo dirigente apuntó: “Para mí con Sergio hay que hacer como con ese conductor que sabe que llegando a la esquina tiene prioridad el peatón y acelera igual. Se le impone una lomita que ponga en peligro su coche y listo!”.

En referencia al fallido gobierno de Fernández conjeturó que “al peronismo por segunda vez le cuesta ser corporativo estando en el poder. La primera fue en 2015 cuando ganó Macri y la segunda en estos cuatro años en las que tuvimos peleas absurdas, pero repito”, enfatizó, “la diferencia es que ahora esta oposición nos da posibilidades de seguir siendo competitivos pese a todo”.

Cada vez que la moneda estadounidense informal se acerca más a los 530 pesos -y los financieros siguen el mismo rumbo- desde Yrigoyen 250 (sede de Economía) se circula la versión de una pronta negociación con el Fondo Monetario Internacional que traerá oxígeno a las arcas del Banco Central con el fin de intervenir en los mercados, y ya no sólo con efectivos de la Policía Federal, de la AFIP y de la Unidad de Información Financiera (UIF).

Todo ocurre mientras un documento del organismo plantea que el país debe acelerar la devaluación del peso, en un número que no dista mucho de los $280 actuales. Sería una cifra entre $310 y $333.

Según pudo saber P&M, algunos economistas cercanos al oficialismo admiten que el Fondo pareciera apostar a un único resultado en los comicios y hace tiempo estrecha lazos con economistas opositores.

En ese contexto sugieren que las acusaciones de Massa, cuando hizo una “infidencia” sobre los pedidos que supuestamente hacen operadores financieros de Juntos por el Cambio para que no le den nada a la Argentina -y que por el contrario le exijan más- fueron dirigidas a un sector del directorio del organismo, que es el que atiende ese lado del mostrador. Entretanto, el viejo y el nuevo delfín de CFK se disputan quién tiene mejores lazos con la titular del FMI.

Luego de las versiones de contactos de Massa por Zoom con la funcionaria del ente financiero mundial, el propio Fernández salió a decir en un medio afín: “Hoy a la mañana hablé con Kristalina (Georgieva) cambiamos algunas ideas y espero que podamos avanzar”. En el Ministerio de Economía prefirieron hacer mutis por el foro.

En el Frente Renovador, donde se planteaba el dilema de que Masa siga como ministro y precandidato presidencial, argumentan que “Sergio tendría que haber salido con el 6% de inflación de junio y dedicarse a la campaña”, pero también afirman con resignación que “ahora ya está en un punto sin retorno…”.

En una presentación electoral, el jefe de Gabinete y precandidato a vicepresidente, Agustín Rossi, expresó a integrantes de gremios de filiación justicialista: “Lo que no podemos hacer es ir a votar confundidos, transmitámosle a los compañeros de qué se trata”. Es que los malos augurios se perciben en cada metro cuadrado de la sede del Poder Ejecutivo, pero también en el Palacio de Hacienda y el Instituto Patria.

“Nadie ganó una elección con más del 50 por ciento de inflación, y el 140% no va a ser la excepción que confirme la regla”, avizoran en el Senado de la Nación. La obsesión del cristinismo parece estar centrada en llegar al 10 de diciembre lo mejor posible –aunque eso conlleve acompañar a Massa hasta la puerta de un campo santo- y retener (con los suyos) la Provincia de Buenos Aires, a los demás distritos definitorios se los considera perdidos, y eso, todo el peronismo parece asumirlo.

Lo que no deja de llamar la atención es la estrategia que el PJ Bonaerense -que encabeza Máximo Kirchner– lleva adelante en el poderoso tercer cordón del Conurbano, donde a cambio de abrir sus listas a La Cámpora, se deja jugar otra vez a Fernando Espinoza en La Matanza.

Se trata del hombre que en 2021 le hizo perder 20 puntos al oficialismo, y que con la mala imagen que reflejó en los últimos dos años, promete una victoria más pírrica todavía, pese a la interna que le plantea el Movimiento Evita, con la esposa de Emilio Pérsico, Patricia Cubría, y el Partido del Trabajo y la Equidad (de Alberto Fernández y Claudio Ferreño), con María Laura Ramírez, quien es apadrinada por Victoria Tolosa Paz, la ministra de Desarrollo que le intentará disputar la gobernación a Kicillof en Unión por la Patria.

Todo este combo –más allá de las promesas de medidas económicas dirigidas a engrosar las reservas del Central- tensiona la situación debido a la escalada final de la moneda norteamericana el último día de la semana, cuando quedó con tendencia alcista en $528.

Este panorama suscita temores de cara  al 14 de agosto, ya que un fuerte resultado negativo de UP en las primarias produciría un inevitable salto del dólar -y de todas las variables que surgen de él- que tendría proporciones insospechadas.

Juan Pablo Peralta, periodista acreditado permanente en Casa Rosada y el Parlamento de la República Argentina para FM Concierto 105.5

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